En redes sociales circulan cientos de publicaciones, comentarios y memes que satirizan sobre algunas personas que viven en la calle: “el loquito del centro”. Así se le identifica a personas que no tienen techo y con frecuencia piden apoyo de las personas que circulan en las aceras.
Pero detrás de esa expresión hay un problema mayor: la salud mental de las personas en situación de calle.
Anahy, de 38 años, vive en Plaza Garibaldi, uno de los puntos más turísticos en el centro de la Ciudad de México.
Repite constantemente que ella siente que no pertenece a ese mundo, al de las calles, y que espera salir pronto de ahí, pero que le falta voluntad. Extraña a sus tres hijos, pero no le gustaría que la vean así.
Al preguntarle sobre sus emociones, ella considera que no tiene un problema mayor, pero reconoce tener adicción al alcohol y las drogas. También tienen cuadros depresivos durante el día.
Para Anahy, el trastorno mental lo tiene una de sus compañeras que también vive en esa plaza, una joven recostada en el piso.
Mira, ahí está la Mónica, tiene como un retraso mental. Bueno, no retraso, las drogas no hacen caricias… Ella monea y empieza a hablar con las paredes, empieza a hablar sola. Ya voy pa allá yo también, yo creo, ¿no?










